Cuidados de la piel después de un tratamiento estético

La medicina estética ha experimentado un enorme crecimiento durante los últimos años. Cada vez son más las personas que recurren a tratamientos estéticos para mejorar la calidad de la piel, corregir determinados signos del envejecimiento o, cada vez con mayor frecuencia, prevenir su aparición.

Y este crecimiento no se limita a un único perfil de paciente. Los tratamientos estéticos se han extendido a prácticamente todas las edades, desde personas jóvenes interesadas en el cuidado preventivo de la piel hasta pacientes de mayor edad que buscan mejorar arrugas, manchas, flacidez o pérdida de volumen.

Pero existe un aspecto que no siempre recibe la atención que merece: el tratamiento no termina cuando el paciente sale de la clínica. Los cuidados de la piel durante los días y semanas posteriores pueden ser fundamentales para favorecer su recuperación, minimizar determinados efectos secundarios y mantener los resultados obtenidos.

Por ello, después de un tratamiento estético podemos resumir el cuidado de la piel en tres palabras: reparar, hidratar y fotoevitar.

El auge de los tratamientos estéticos

Los tratamientos estéticos, y especialmente los procedimientos mínimamente invasivos, han experimentado un crecimiento extraordinario.

Según los datos de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS), en 2023 se realizaron cerca de 35 millones de procedimientos estéticos en todo el mundo, de los cuales más de 19 millones correspondieron a procedimientos no quirúrgicos.

Este cambio refleja una nueva forma de entender la medicina estética. Ya no se busca exclusivamente corregir signos evidentes del envejecimiento, sino también mejorar la calidad de la piel, mantener sus características y prevenir determinados cambios asociados al paso del tiempo.

Por este motivo, encontramos pacientes de edades muy diferentes. En personas jóvenes ha ganado protagonismo el concepto de prejuvenecimiento o prejuvenation, basado en intervenciones destinadas a prevenir o retrasar determinados signos del envejecimiento. En edades más avanzadas, los tratamientos suelen orientarse hacia la corrección de arrugas, pérdida de volumen, alteraciones pigmentarias, textura irregular o flacidez.

¿Qué ocurre en la piel después de un tratamiento estético?

Muchos procedimientos dermoestéticos producen de forma intencionada una alteración controlada de determinadas estructuras cutáneas con el objetivo de desencadenar procesos de renovación, reparación o remodelación.

Dependiendo de la técnica y de su intensidad, durante las primeras horas o días pueden aparecer:

  • Eritema o enrojecimiento.
  • Edema.
  • Sensación de calor.
  • Tirantez.
  • Sequedad.
  • Descamación.
  • Mayor sensibilidad cutánea.
  • Aumento de la pérdida transepidérmica de agua (TEWL).

La alteración temporal de la barrera cutánea puede hacer que la piel sea más vulnerable frente a factores externos y determinados cosméticos potencialmente irritantes.

Por ello, durante esta fase debemos simplificar la rutina cosmética y concentrarnos en tres objetivos fundamentales.

El protocolo post tratamiento estético: REPARAR + HIDRATAR + FOTOEVITAR

Podemos resumir una buena estrategia de cuidados después de un tratamiento estético en tres pilares:

1. REPARAR la barrera cutánea.

2. HIDRATAR y recuperar el contenido de agua de la piel.

3. FOTOEVITAR para reducir al máximo la exposición de una piel especialmente vulnerable a la radiación solar.

Estos tres pasos constituyen la base sobre la que podemos construir una rutina cosmética postprocedimiento, siempre adaptándola al tratamiento realizado y al estado de la piel.

PASO 1. REPARAR: recuperar la barrera cutánea

La barrera cutánea es nuestra primera línea de defensa frente al exterior.

Tras determinados tratamientos estéticos puede producirse una disrupción temporal de esta barrera, acompañada de inflamación y un incremento de la pérdida de agua. Por ello, durante los primeros días el objetivo debe ser favorecer la reparación cutánea, disminuir la pérdida transepidérmica de agua y calmar la piel.

Aquí adquiere especial importancia la elección de los activos cosméticos.

Ceramidas: reconstruir los lípidos de la barrera

Las ceramidas constituyen, junto con el colesterol y los ácidos grasos libres, una parte fundamental de los lípidos del estrato córneo.

Cuando la barrera cutánea se encuentra alterada, aportar estos lípidos mediante productos cosméticos puede ayudar a restaurar la organización lipídica del estrato córneo y reducir la pérdida transepidérmica de agua.

Por ello, las ceramidas son uno de los activos más interesantes dentro de una crema reparadora después de un tratamiento estético.

Niacinamida: barrera, inflamación y pigmentación

La niacinamida o vitamina B3 es uno de los activos cosméticos más versátiles.

Puede favorecer la síntesis de ceramidas y otros lípidos epidérmicos, contribuyendo al mantenimiento de la función barrera y a la reducción de la pérdida de agua.

Además, presenta propiedades antiinflamatorias y antioxidantes y puede interferir en la transferencia de melanosomas hacia los queratinocitos, lo que explica su interés cosmético en determinadas alteraciones pigmentarias y en la hiperpigmentación postinflamatoria.

Pantenol: hidratación y efecto calmante

El pantenol o provitamina B5 combina propiedades hidratantes, reparadoras y calmantes.

Actúa como humectante, ayudando a mejorar el contenido de agua del estrato córneo, y puede contribuir a disminuir la sensación de irritación, tirantez y enrojecimiento.

Esta combinación de buena tolerancia e hidratación lo convierte en un activo especialmente interesante para una piel temporalmente sensibilizada.

Centella asiática: favorecer la recuperación cutánea

La Centella asiatica contiene diferentes compuestos bioactivos, entre ellos triterpenos como el asiaticósido, el ácido asiático y el ácido madecásico.

Estos compuestos se han relacionado con propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y reparadoras, por lo que la centella se utiliza habitualmente en formulaciones destinadas a favorecer la recuperación de pieles alteradas.

Aceite de rosa mosqueta: lípidos y acción antioxidante

El aceite de rosa mosqueta aporta ácidos grasos y diferentes componentes antioxidantes.

Puede contribuir a mejorar la función barrera y complementar las estrategias cosméticas destinadas a mantener la flexibilidad y recuperación de la piel.

Vitamina E: defensa frente al estrés oxidativo

La vitamina E o tocoferol es un antioxidante liposoluble que ayuda a limitar los procesos de oxidación de los lípidos celulares.

Su incorporación a determinados productos reparadores puede contribuir a reforzar la protección antioxidante de la piel durante el proceso de recuperación.

PASO 2. HIDRATAR: recuperar y retener el agua

Reparar e hidratar son procesos estrechamente relacionados, pero no exactamente iguales.

Una vez recuperada la integridad básica de la barrera cutánea, debemos conseguir que la piel mantenga un contenido adecuado de agua en el estrato córneo.

Durante las semanas posteriores al tratamiento, una hidratación adecuada puede contribuir a mejorar confort, suavidad, elasticidad, textura y luminosidad.

Para ello disponemos de diferentes activos.

Ácido hialurónico: captar y retener agua

El ácido hialurónico presenta una elevada capacidad para interaccionar con el agua.

Aplicado tópicamente mediante formulaciones adecuadas, contribuye a mejorar la hidratación superficial y proporcionar una sensación de mayor suavidad y confort cutáneo.

Glicerina: uno de los grandes humectantes

La glicerina es uno de los humectantes más utilizados en dermocosmética.

Su mecanismo de acción se basa principalmente en su capacidad para atraer y retener agua en el estrato córneo, ayudando a mantener una hidratación adecuada.

Pantenol y ceramidas: hidratación y barrera

El pantenol vuelve a resultar interesante por su capacidad humectante, mientras que las ceramidas ayudan a reducir la pérdida de agua hacia el exterior.

Es una combinación especialmente lógica: aportar agua y humectantes, pero al mismo tiempo mejorar la capacidad de la barrera para conservarla.

Durante esta etapa también conviene priorizar fórmulas sencillas y con excelente tolerancia cutánea, evitando especialmente durante los primeros días perfumes, alcoholes potencialmente irritantes y activos que puedan sensibilizar una piel todavía vulnerable.

PASO 3. FOTOEVITAR: mucho más que utilizar protector solar

Probablemente uno de los conceptos más importantes después de determinados tratamientos estéticos sea la fotoevitación.

Y hablamos de fotoevitación y no únicamente de fotoprotección porque utilizar un protector solar es fundamental, pero no siempre es suficiente.

La fotoevitación engloba todas aquellas estrategias destinadas a minimizar la exposición de la piel recién tratada a la radiación solar.

¿Cómo proteger la piel después de un tratamiento estético?

Las medidas deben adaptarse siempre al procedimiento realizado, pero pueden incluir:

  • Evitar la exposición solar directa.
  • Buscar la sombra.
  • Evitar las horas centrales del día y los periodos de máxima radiación.
  • Utilizar sombrero de ala ancha.
  • Utilizar gafas de sol.
  • Emplear ropa con capacidad fotoprotectora cuando sea necesario.
  • Evitar el bronceado antes y entre determinados procedimientos.
  • Utilizar barreras físicas o apósitos cuando la piel permanezca abierta y así lo indique el profesional.
  • Aplicar un protector solar de amplio espectro frente a UVB y UVA, preferiblemente con SPF 50 o SPF 50+, cuando esté indicado sobre la zona tratada.
  • Reaplicar adecuadamente el protector cuando exista exposición prolongada.

En determinadas situaciones también pueden resultar interesantes los maquillajes con SPF 50+, ya que permiten combinar fotoprotección y camuflaje de algunas alteraciones transitorias como el enrojecimiento.

La educación del paciente es fundamental. La protección debe mantenerse también en días nublados y debe valorarse la exposición que puede producirse en interiores cuando existe proximidad a ventanas y entrada significativa de radiación solar.

¿Qué cosméticos debemos evitar después de un tratamiento estético?

Después de determinados procedimientos, más cosmética no significa necesariamente una mejor recuperación.

Durante los primeros días puede ser conveniente suspender temporalmente activos potencialmente irritantes como retinoides, alfa-hidroxiácidos (AHA), beta-hidroxiácidos (BHA), exfoliantes físicos o determinadas concentraciones de otros activos intensivos, hasta que la piel haya recuperado adecuadamente su función barrera.

El momento de reintroducirlos dependerá fundamentalmente del procedimiento realizado y de las indicaciones del profesional responsable.

La prioridad inicial debe ser mucho más sencilla:

reparar + hidratar + fotoevitar.

Ejemplo de rutina cosmética tras un procedimiento dermoestético

Limpieza

Una vez que la piel esté cerrada, a partir del segundo día y siempre que el profesional no haya indicado lo contrario, podemos incorporar un limpiador suave, preferiblemente tipo syndet y sin perfume. También puede ser una opción interesante un jabón o pastilla dermatológica con aceite ozonizado, especialmente si está formulado para pieles sensibles y respeta la barrera cutánea. El objetivo es mantener una higiene adecuada sin fricción y sin utilizar tensioactivos agresivos que puedan aumentar la irritación o comprometer la recuperación de la piel.

THE LAB SYNDET ESPUMOSO LIMPIADOR 150ML

The Lab Syndet Espumoso Limpiador es un limpiador facial sin jabón y sin perfume, formulado con bases lavantes suaves y activos como pantenol, glicerina y biosacáridos, que ayudan a mantener la hidratación y el confort de la piel. Por sus características, puede resultar especialmente interesante a partir del segundo día después de un tratamiento dermoestético, una vez que la piel esté cerrada y siempre que el profesional no haya indicado lo contrario.

Se aplica una pequeña cantidad sobre el rostro humedecido, masajeando suavemente y sin friccionar, y se aclara con agua tibia. Después, conviene secar la piel mediante pequeños toques.

Lo mejor: permite recuperar la higiene diaria de forma suave, respetando una barrera cutánea todavía sensibilizada y en proceso de recuperación.


JABON OZONIZADO DERMOHIGIENE THE LAB 100 G

El Jabón Ozonizado Dermohigiene The Lab es un jabón sólido elaborado con aceite de oliva virgen extra y aceite de coco ecológicos ozonizados, además de vitamina E. Puede resultar interesante para una higiene suave de la piel durante el proceso de recuperación, gracias al carácter emoliente de sus aceites y al aporte del aceite ozonizado. En el contexto de un tratamiento dermoestético, lo utilizaríamos a partir del segundo día y únicamente cuando la piel esté cerrada, siempre que el profesional no haya indicado lo contrario.

Para utilizarlo, se recomienda generar primero la espuma entre las manos y aplicarla suavemente sobre la piel, sin frotar, para después aclarar con agua tibia y secar mediante pequeños toques. Al contener aceites esenciales de naranja y geranio, conviene valorar especialmente su tolerancia en una piel recién tratada o muy reactiva.

Lo mejor: combina la higiene con el aporte emoliente de los aceites vegetales ozonizados, ayudando a mantener la piel limpia y confortable durante su recuperación.

Reparar

Favorecer la reepitelización y la restauración de la barrera cutánea desde las primeras horas tras el procedimiento, siempre siguiendo las indicaciones del profesional que lo haya realizado, ayudando a recuperar la integridad y la función protectora de la piel.

CICAPLAST GEL B5 ACELERADOR DE LA REPARACIÓN EPIDERMICA 40ML

Cicaplast Gel B5 de La Roche-Posay es un gel pensado para favorecer la recuperación de la barrera cutánea una vez que la piel esté cerrada. Su fórmula combina madecassoside, pantenol al 5 % y un complejo de cobre, zinc y manganeso, junto con una textura siliconada que crea una película protectora sobre la superficie de la piel. Por estas características, puede resultar especialmente interesante durante la fase de REPARAR después de determinados tratamientos dermoestéticos.

Se aplica una pequeña cantidad sobre la piel limpia, seca y cerrada, una o dos veces al día, extendiéndola suavemente y sin realizar fricción intensa sobre una zona recién tratada. No debe aplicarse sobre heridas abiertas y siempre deben respetarse las indicaciones del profesional que haya realizado el procedimiento.

Lo mejor: su combinación de pantenol, madecassoside y textura siliconada, que ayuda a proteger, calmar y acompañar la recuperación de una barrera cutánea temporalmente alterada.

Hidratación

HYALU B5 SERUM 50ML LA ROCHE-POSAY

Hyalu B5 Suractivated Serum de La Roche-Posay puede resultar especialmente interesante en la fase de HIDRATAR después de determinados tratamientos dermoestéticos, una vez que la piel esté cerrada y siempre siguiendo las indicaciones del profesional. Combina ácido hialurónico de 4 diferentes pesos moleculares, vitamina B5 y madecassoside, proporcionando hidratación y confort a una piel temporalmente sensibilizada y ayudando a mantener una correcta función barrera.

Además, ofrece una interesante doble función como sérum antienvejecimiento: el ácido hialurónico contribuye a mejorar la hidratación, suavidad y apariencia de líneas de expresión y arrugas, mientras que el madecassoside y la vitamina B5 complementan el cuidado de la piel. Se pueden aplicar 3-4 gotas por la mañana y/o por la noche, antes de la crema hidratante.

Lo mejor: permite combinar en un mismo producto la hidratación y recuperación postprocedimiento con el cuidado antiedad, evitando sobrecargar la rutina con demasiados cosméticos.

Fotoprotección

LUMIUM DAILY AK SPF 50+ GALENICUM DERMA 50 ML

Lumium Daily AK SPF 50+ de Galenicum Derma es un fotoprotector especialmente interesante dentro de la fase de FOTOEVITAR después de determinados tratamientos dermoestéticos, cuando el profesional ya permita aplicar fotoprotección sobre la zona. Ofrece alta protección SPF 50+ frente a UVB y UVA, junto con protección frente a otras radiaciones, y combina fotoliasa, Solastemis™, niacinamida al 5 %, ácido hialurónico y vitamina E. Esta composición permite complementar la fotoprotección con una acción antioxidante, hidratante y de apoyo a los mecanismos de reparación frente al daño solar, algo especialmente relevante en una piel temporalmente vulnerable.

Se aplica por la mañana en cantidad suficiente y de manera uniforme, evitando la fricción sobre la zona tratada, y debe reaplicarse cuando sea necesario. Su fórmula sin perfume, apta para piel sensible, no comedogénica y de rápida absorción facilita su incorporación a la rutina diaria.

Lo mejor: combina fotoprotección SPF 50+ con activos antioxidantes, hidratantes y orientados a la reparación del daño inducido por la radiación, convirtiéndolo en una opción muy completa dentro de la estrategia de fotoevitación postprocedimiento.

Para zonas corporales tratadas


CICAPLAST BAUME B5 SPF 50+ LA ROCHE POSAY 30 M

Cicaplast Baume B5+ SPF 50 de La Roche-Posay puede ser una opción especialmente práctica cuando el tratamiento dermoestético se ha realizado en una zona corporal, ya que reúne en un mismo producto los tres pilares del cuidado postprocedimiento: REPARAR + HIDRATAR + FOTOPROTEGER. Su fórmula con pantenol al 5 %, madecassoside y agentes emolientes ayuda a calmar, hidratar y favorecer la recuperación de la barrera cutánea, mientras que su SPF 50 y alta protección UVA ayudan a proteger una piel especialmente vulnerable frente a la radiación solar.

Se aplica sobre la piel limpia, seca y cerrada, una vez que el profesional permita utilizar cosméticos y fotoprotección en la zona tratada. Conviene extender una cantidad suficiente y sin friccionar, reaplicando la protección solar cuando sea necesario. No debe utilizarse sobre heridas abiertas.

Lo mejor: su función todo en uno, que permite reparar, hidratar y fotoproteger la zona corporal tratada con un único producto, simplificando considerablemente la rutina postprocedimiento.

¿En qué podemos ayudarte en Farmacia Moreo después de un tratamiento dermoestético?

El crecimiento de la medicina estética abre también un nuevo espacio para el consejo dermofarmacéutico.

El Farmacia Moreo podemos ayudarte a seleccionar una rutina cosmética adecuada, explicar cómo utilizar los productos, identificar ingredientes potencialmente irritantes y realizar un seguimiento de la evolución de la piel.

También podemos detectar determinadas señales de alarma —como dolor intenso o progresivo, inflamación excesiva, signos compatibles con infección, alteraciones importantes de la coloración o una evolución inesperada— ante las que debe recomendarse contactar con el profesional que realizó el procedimiento o realizar la correspondiente derivación médica.

La cosmética no sustituye al tratamiento ni a las recomendaciones del profesional sanitario, sino que acompaña a la piel durante su proceso de recuperación.

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